Desde Rayuela
BOLIVIA EN LA FAUCES DEL IMPERIO
Ángel Deza Gavidia*
La banalización de las situaciones es una de las tácticas más utilizadas por los fabricantes de desinformación, junto con la estigmatización de los personajes, para manipular a la opinión pública. Ambas tácticas han sido utilizadas en el caso del intento de cierta oligarquía boliviana de provocar la secesión de las provincias mejor dotadas de recursos naturales respecto a la nación boliviana. Por una parte descalifican la denunciada y excedentemente manifiesta injerencia del gobierno estadounidense, quien a través de sus agencias de espionaje financia y dirige cual director de teatro, la puesta en escena de libretos ya aplicados en otros países tales como Yugoeslavia y Venezuela. Los auto denominados analistas internacionales ridiculizan en sus exposiciones esta denuncia, incluso ratificada en los acuerdos de la reunión extraordinaria del ALBA de la semana pasada, afirmando que se le hecha la culpa a un fantasma (el imperio) por las propias deficiencias de los gobiernos víctimas. Así mismo, justifican el movimiento mediante la acusación a los gobiernos progresistas de ser radicales de izquierda, pretendiendo separar en radicales y moderados a estas corrientes que de manera emergente se oponen al neoliberalismo en Latinoamérica. Para ellos Chavez, Morales, Correa y Ortega serían radicales, por tanto de muy malas influencias para el subcontinente, mientras que Da Silva, Kirchner y Vásquez serían los moderados. Por tanto cualquier iniciativa que los llamados radicales tomen por el bienestar de sus países será sometida a la demonización y justificaría y legitimaría la rebelión de las llamadas sociedades civiles (oligarquías y subordinados) de esos países. Bolivia está en este momento en el centro de la atención internacional pues estaría a punto de convertirse en la víctima de la poderosa maquinaria del imperio norteamericano, capaz de provocar sin el mínimo dolor de conciencia una cruenta guerra civil en el altiplano boliviano, con el fin de infligirle una seria herida al proceso de liberación de los pueblos de América Latina, que tiene en el primer presidente de origen Aimara, Evo Morales, un invaluable líder. Los latinoamericanos de buena voluntad no podemos ser indiferentes ante el feroz ataque a un gobierno y un pueblo hermanos que legítima y sobera