martes, 22 de abril de 2008

A UNIRNOS EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

Desde Rayuela

A UNIRNOS EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

Ángel Deza Gavidia*

Un grave peligro se cierne sobre la humanidad. A pesar de que las revoluciones tecnológicas cada vez nos asombran más y de que hoy se habla de la sociedad de la información y del predominio de las TIC, es decir tecnologías de la información y la comunicación, el hambre se convierte, junto con los cambios climáticos y la guerra, en importante preocupación en foros internacionales. Ya estallaron las primeras revueltas en Haití por el aumento groseramente exagerado de los precios de productos alimenticios esenciales. El ente de las Naciones Unidas para la alimentación es decir la FAO, encendió todas las alarmas ante las proyecciones inflacionarias en materia alimentaria, colocando en el centro de la discusión el afán de las élites transnacionales e imperiales de copar las tierras fértiles de sembradíos para la producción de Etanol. Al igual que en el caso de la invasión norteamericana a Irak que fue calificada por Juan Pablo II de inmoral e ilegal, ha sido calificada de inmoral la referida decisión por parte de expertos en el tema de la agricultura y la alimentación reunidos en la conferencia de la FAO. Y es que en estos tiempos de decadencia del capitalismo y de gran crisis del imperialismo, las poderosas élites del gran capital dejan caer su careta mostrando lo poco que les importa la vida humana. Calculaba una documentalista venezolana que con lo que invierte el gobierno norteamericano en un año de guerra en Irak sería posible solventar el hambre y la miseria en la totalidad de los países de este mundo, sin embargo, y a pesar de la creciente protesta del pueblo norteamericano, insisten en mantener tal ocupación violenta. Junto a ello se niegan a tomar elementales medidas para contener el calentamiento global mediante correcciones tecnológicas a las emisiones de gases de efecto invernadero. Y aún así, con todas las evidencias de que el capitalismo coloca a la humanidad al borde de la destrucción total, hay quienes defienden las bondades de tal sistema, promoviendo el egoísmo y la avaricia como motores de la “libre” empresa, como si este fuera el reino de la “libertad”. La humanidad tiene el reto de rescatar su esencia fundamentalmente humana, uniéndose alrededor de las mejores causas contra la destrucción del ambiente, las guerras y el hambre provocada por el boom de los biocombustibles.

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