domingo, 9 de octubre de 2016

LIBERTAD Y RESENTIMIENTO



UNIVERSIDAD DE CARABOBO
AREA DE ESTUDIOS DE POSRGRADO
FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS Y JURIDICAS
MAESTRIA en CIENCIAS POLÍTICAS
PENSAMIENTO POLÍTICO
















LIBERTAD Y RESENTIMIENTO






Lic. Soc. Ángel Deza






Valencia, Enero  2005.



Planteamiento del Problema:

En nuestros días el valor político fundamental mediante el cual se justifican los modelos políticos es la libertad. Esto quiere decir que todos los hombres pertenecen a ese modelo político por su libre albedrío, por su propia decisión, sin coacción ni coerción. Entonces, ¿por qué los hombres se resienten de ciertos comportamientos si son libres de hacerlo o ejecutarlo?

Evidentemente el planteamiento del problema parte del modelo teórico liberal de Locke, en el cual se esbozaría una estrecha relación entre liberalismo y democracia, en la cual la legitimidad del sistema político descansa en el pacto surgido entre todos los hombres que intervienen en su realización, y las relaciones humanas pasan a ser relaciones instituidas o voluntarias, es decir relaciones morales dependientes de la voluntad de los hombres. Así, la resolución de este problema pasa por la discusión ciertamente conceptual de la definición de Libertad,  Igualdad y Resentimiento.
Para Locke la Libertad es un derecho natural de los seres humanos expresado en la apropiación de cada hombre de su propia persona como preámbulo moral y constitutivo de la ciudadanía, y como ley natural de su ejercicio responsable. En la posterior versión de Rousseau la Libertad aparece como el derecho a no obedecer más que a las leyes. Así mismo algunos autores contraponen la noción de libertad derivada del liberalismo a la emanada de la democracia: mientras que en el primero de los casos es el ámbito privado que se protege frente al poder, el límite sobre el que no puede avanzar el Estado y el gozo pacífico de la independencia privada, en el segundo es una posibilidad que se realiza en el poder, está constituida por la participación activa y constante en el poder colectivo y es la distribución del poder político entre todos los ciudadanos de una misma patria. Probablemente la versión hegemónica moderna coincida más con la visión liberal que con la propiamente democrática.
Tales diferencias están interconectadas con las referidas al problema de la Igualdad: en el modelo propuesto por Locke la noción de igualdad es compatible el establecimiento de diferenciaciones sociales derivadas de su principio nuclear, es decir, la propiedad, así como del mérito intelectual, las cuales generarían el desarrollo de la industria y del entendimiento práctico, es decir, se presenta como deseable un sistema elitista  cerrado. Con anterioridad a Rousseau la igualdad no era vista como un fin en sí mismo sino como un instrumento al servicio de la libertad individual, es decir una igualdad moral para el ejercicio de los derechos, dado que no era concebible la igualdad entre el virtuoso y el delincuente, el inteligente y el imbécil o el valiente y el cobarde; así la única igualdad posible sería la igualdad ante la ley, es decir que no se confieran privilegios a ningún ciudadano a partir del nacimiento.
Por su parte Rousseau acentúa un igualitarismo radical basado en que la naturaleza no ha generado desigualdades significativas que generen reclamos de unos que no puedan hacer otros. De hecho se plantea el discurso de la “voluntad general” y el rechazo a la propiedad como derecho contra natura y generador de la injusticia, con lo cual rebate la tesis elitista de la democracia y la extiende a todos los aspectos de la sociedad mediante la democracia directa planteada en el Contrato Social.
Ahora bien, dado que en la sociedad moderna actual el capitalismo ha consagrado la desigualdad como ley natural mediante la consolidación ideológica del modelo de Locke, la libertad y la igualdad se traducen en aspectos meramente formales ante la ley, por lo cual el supuesto de participación voluntaria en el pacto social se traduce en una falacia. De allí que el Resentimiento se convierta en una respuesta legítima de aquellos hombres víctimas de la exclusión, la injusticia o la explotación por otros hombres.
Así existen autores como Ivanoskar Silén que reivindican el resentimiento como rebeldía, amor de sí mismo y orgullo de ser permitiendo al sujeto liberarse de la moral universalista que lo hace prisionero de visiones omnicomprensivas religiosas, morales o filosóficas, tales como se desprenden de la racionalidad funcional del utilitarismo, fuente de la injusticia social (Rawls).
El resentimiento fue atribuido por los intelectuales de la ilustración a una condición psicológica de las masas en reacción a lo meritorio, mientras tanto las concepciones actuales de la política desde una visión moral comentarista reivindican al sujeto moral como responsable de si mismo y de las situaciones que le rodean con un fuerte sentido de autonomía al relacionarse con el mundo de la vida, la sociedad civil y la historia, en el marco de una vida humana dialógica y de una ética de la autenticidad (Taylor). Esto último incluye a un sujeto capaz de disentir a partir de los llamados sentimientos morales (Strawson): Resentimiento, indignación y culpa. Aquí el  Resentimiento se deriva de una situación intersubjetiva en la que se ha violado un derecho moral, de una ruptura o lesión de un vínculo intersubjetivo, es decir se deriva generalmente de la relación entre seres humanos y no con cosas. La legitimidad de tal sentimiento es desvirtuada por quienes desde la perspectiva ilustrada le atribuyen un origen psicológico como reacción propia del “resentido social”, o de personalidades débiles.
A pesar de que tal sentimiento moral es propiamente personal puede ser generalizado al asumir que lo que resiente a una persona pudiera ocurrirle a otro en las mismas circunstancias, por lo cual también es transpersonal.
Entonces, ante la pregunta ¿por qué los hombres se resienten de ciertos comportamientos si son libres de hacerlo o ejecutarlo? pudiéramos responder que como sujetos morales auténticos, en el marco de relaciones intersubjetivas, los hombres se resienten como expresión de sus sentimientos morales ante la violación reiterada e inherente en los comportamientos de los otros con respecto a los derechos morales de algunos o de las mayorías. Es decir,  la injusticia imperante a partir de la consolidación estructural de las desigualdades extremas convierte en falaz la idea de la libertad e igualdad como marcos fundamentales de la sociedad, convirtiéndose en fuentes permanentes de resentimiento.

Referencias Bibliográficas
ALONSO, Guillermo () Liberalismo y Democracia, Estaciones de un Sinuoso Itinerario, On Line. Consultada el 04/01/05
GINER, Salvador () Ciudadanía Pública y Democracia Participativa. On Line. Consultada el 04/01/05
HOYOS V. Guillermo (1996) Ética comunicativa y educación para la democracia. On Line. Consultada el 04/01/05
LASALLE, Jose M. () MASAS ÉTICAS O PATÉTICAS Bajo el volcán de la democracia, On Line. Consultada el 04/01/05
SILEN, Ivanoskar “El Sentido del Resentimiento”, On Line. Consultada el 04/01/05


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