Pierre
Bourdieu
Los usos sociales de la ciencia
Buenos Aires, Edit. Nueva Visión, 2000
“La idea de una ciencia neutra es una ficción, y es
una ficción interesada…”
PIERRE BOURDIEU, p. 47
Rigoberto
Lanz
De la abundantísima bibliografía que por
fortuna existe sobre el debate de la ciencia encontramos algunos clásicos que
necesitamos traer de nuevo a la agenda para situar las discusiones, para
ahorrarnos argumentaciones ya adquiridas, para fundamentar mejor los distintos
puntos de vista que se confrontan. En esa onda los trabajos de Pierre Bourdieu
son una delicia. En este caso la Editorial
Nueva Visión tuvo el ojo de compilar un par de artículos
legendarios en la producción de este consagrado autor. Convendría pues que las
animadas discusiones que mantenemos por estos días a propósito de la “Misión
Ciencia” en Venezuela pudieran echar manos de reflexiones de esta envergadura
epistemológica, y sobre todo, de la contundencia política que deliberadamente
Bourdieu asigna a un debate aparentemente alejado de las trifulcas ideológicas.
La tesis cardinal del autor (desplegada en
una obra que marca un derrotero fundamental para el pensamiento social
contemporáneo) es que los campos intelectuales
(el campo artístico, el campo científico, etc.) son territorios de luchas donde
se pone en juego la lógica del capital cultural, de los intereses, de las
disputas ideológicas, es decir, el juego de fuerzas de toda producción social.
La ciencia es otra forma de producción social atravesada por fuerzas
contextuales que la constituyen en su raíz (no sólo que la “influyen”
externamente). De los que trata es de la disputa permanente de un capital científico que impone su regla
a los actores del sistema, que distribuye los roles según la acumulación de ese
capital, que premia y castiga según
su propia lógica. A su interior se despliegan “…estrategias ideológicas disfrazadas de tomas de
posición epistemológicas…” (p.56).
La contribución de Pierre Bourdieu a una
“sociología de la ciencia” que develara sus trampas y sus mitificaciones es hoy
por hoy una de las más valiosas aportaciones teóricas para una reformulación
profunda de los modos de producción de conocimiento, es decir, para la tarea
mayor de superar la tiranía de los viejos paradigmas de la ciencia y la
técnica. Para los cándidos que todavía añoran los buenos tiempos de la idílica
“comunidad científica”, Pierre Bourdieu les recuerda esta perla: “La lucha
científica es una lucha armada entre adversarios que poseen armas tanto más
poderosas y eficaces cuanto más importante es el capital científico
colectivamente acumulado…” (p. 85)
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