Homenaje a Pablo Neruda el
luchador revolucionario, en sus 114 años.
Dr. Angel Emilio Deza
Como homenajear al que
quizás haya sido el poeta latinoamericano más destacado del siglo XX. Yo diría
que conociéndolo mejor, su vida, su obra, su lucha. Integrándolo a nuestra
vida.
Descubriendo las
encrucijadas en que se cruzan los hilos de nuestras vidas.
Hoy rendimos homenaje al
gran luchador social y político que resultó ser el gran poeta Chileno,
nuestroamericano, camarada Pablo Neruda, justo a los a los 114 años de su
nacimiento y 82 años del inicio de esa gran herida aun no cicatrizada en la
historia de la humanidad como lo es la Guerra Civil Española.
No dudo ni por un instante
que desde su talante bolivariano estaría acompañándonos en esta lucha por la
segunda independencia, por nuestra completa descolonización, por nuestra
liberación de quienes pretenden torcer nuestro brazo frente a la férrea
decisión de ser soberanos.
Coincido en tal sentido con Marcos
Pinto Echeverría, cuya lección de vida escuché con mucha atención el jueves
pasado en el Museo de Valencia, pues lo recordó desde las vivencias de lucha en
su Chile natal, cuando puso su nombre a disposición por la unidad de los
revolucionarios chilenos en la conquista del gobierno por la vía democrática,
para luego acompañar al gran Salvador Allende en esa brillante lección de
dignidad humana que resultó ser el gobierno de la Unidad Popular entre 1970 y
1973.
Yo soy de otra generación,
de otra formación y de otras vivencias. Por ello agradezco me hayan dado la
oportunidad de ser el vocero de este homenaje en la celebración de los ciento
catorce años de vida del insigne Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basualto
(1904/1973) mejor conocido como Pablo Neruda.
Y, brindo este homenaje
desde mi formación, o dirían mis amigos de Barinas, desde mi deformación
disciplinar, siendo incisivo en el conocer a este ser humano ejemplar desde las
preguntas ¿por qué pensó Neruda como pensó? ¿Qué fuerzas históricas moldearon
su discurso en tanto tal, incorporando sus prácticas y sus luchas? Siempre bajo
la convicción del supuesto de que la conciencia social está determinada por el
ser social por lo que los seres humanos en tanto seres históricos, somos siempre
el resultado de las tensiones dialécticas de nuestras fuerzas internas con las
de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir.
Y en este examinar con
acento sociológico, pero sin la pretensión cientificista de la objetividad del
conocimiento, me adentro yo mismo en la intersección de mi vida con la vida de
Don Pablo Neruda, como él se reconoció en su intersección de vida con nuestro
libertador Simón Bolívar, cuando escribió:
Yo conocí a Bolívar una
mañana larga,
en Madrid, en la boca del
Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no
eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la
Montaña, dijo:
"Despierto cada cien
años cuando despierta el pueblo".
Porque como parte de la
magia que caracteriza nuestra visión del mundo a lo garciamarquino, nos
encontramos con Neruda en Bolívar, en las luchas por la liberación de los
pueblos oprimidos, en el comunismo, en la viva herida que el fascismo hizo a la
República Española con su cruenta guerra civil de 1936 a 1939, y la otra de
aquel 11 de setiembre del 73 contra el pueblo chileno. Siendo que ante esta
última cantaría nuestro Alí Primera:
La montaña quedó muda
partida por la mitad
No canta Pablo Neruda los
versos del General
Porque era mucho poeta
Para ver morir su pueblo
Y sobrevivir al hecho.
Y nos encontramos en este
nuevo renacer de Bolívar en su bicentenario, con su pueblo levantado siguiendo
sus ideales como bien lo profetizó el poeta, siguiendo a ese otro gigante
bolivariano Hugo Chavez Frías.
Entonces conocemos a Neruda
primero desde el reconocimiento de la época en que le tocó forjarse como
luchador.
Su micro biografía,
convencidos de que fue marcado indeleblemente por sus vivencias, sus seres
queridos y su tierra.
En Confieso que he vivido,
el poeta nos deja entrever su idea de que su vocación la hereda de su madre
cuando comenta: “Allí había un retrato de mi madre. Era una señora vestida de
negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nunca los vi,
sino aquel hermoso retrato”. Mientras que su pasión por los desposeídos, por
los trabajadores, obreros y campesinos, tendría raíz en su padre, del cual
decía: “Salió muy joven de las tierras paternas y trabajó de obrero en los
diques del puerto de Talcahuano, terminando como ferroviario en Temuco. Era
conductor de un tren lastrero…”
Y aquí abro un paréntesis
para aquello de los cruces y encrucijadas, pues también mi abuelo era
trabajador ferroviario, en este caso en los tranvías de la Madrid de los años
20 y principios de los 30 del siglo XX.
El mundo en el que se forjó
Neruda fue un mundo de transición. Poco menos de ochenta años de independencia
del imperio español, el cual rápidamente fue sustituido en su hegemonía mundial
por el imperio inglés que comandaba a otros tantos imperios europeos que
conquistaron y colonizaron África, Asia y Oceanía: Francia, Holanda, Bélgica
por un lado, Japón, Rusia, Turquía entre otros disputándose las influencias
políticas, los territorios y los mercados. Y en América, con su doctrina
Monroe, el imperio estadounidense construyendo su hegemonía sobre la base del
gran garrote.
En Europa y Norteamérica se
había consolidado la revolución industrial y con ella el liberal capitalismo
salvaje. La clase obrera, nueva clase hija del capitalismo se consolida como
tal y de ella surgen doctrinas políticas en la búsqueda de su emancipación del
duro yugo con el que ya nació en el marco de las relaciones sociales de
producción propias del capitalismo: el socialismo libertario, el socialismo
utópico y el socialismo científico.
Los primeros veinte años del
siglo XX en la historia eurocentrista nos destaca esa enorme confrontación
inter imperial que desataría la llamada Primera Guerra Mundial (1914/ 1919) y
en su contexto la primera revolución socialista de la historia: la Revolución
Rusa (1917).
En nuestra américa, la
américa morena, los procesos de modernización se daban de manera desigual entre
los diferentes países, como procesos de inserción de nuestras sociedades en el
mercado capitalista mundial. Pasábamos de ser sociedades agrarias envueltas en
guerras intestinas lideradas por caudillos, y guerras entre pueblos hermanos
(por ejemplo, la Guerra del Paraguay de 1860 y 1870, o la llamada Guerra del
Pacífico de 1873 entre Chile y Bolivia, a partir de la cual Bolivia pierde su
acceso al mar y la Guerra Civil chilena de 1891) a sociedades urbanas
subdesarrolladas en vías de industrialización. Destaca en este contexto la
relevancia de la Revolución Mexicana de 1910.
El Chile de finales de siglo
XIX y principios de XX era una sociedad en transición de una típicamente
agraria, en la que el origen del poder político era la propiedad de la tierra,
a otra en la cual se fortalecía la economía minera constituyéndose una
oligarquía urbano rural fundamentada tanto en la propiedad de la tierra como en
los grandes capitales. Es una sociedad en la que comenzaban a crecer, con la
migración del campo a la ciudad, grupos de artesanos, técnicos, funcionarios
públicos y oficiales del ejército como sectores medios y la reciente clase
obrera con los campesinos que permanecieron el ámbito rural. Era una sociedad
lejana a la armonía, muy por el contrario, con ardientes conflictos sociales en
el cual estaba siempre en la palestra la denominada “Cuestión Social”
manifiesta en continuas huelgas y protestas populares protagonizadas por los
trabajadores.
Tocó vivir al poeta los
influjos lejanos de la primera guerra mundial y de la Revolución Rusa, pero ser
protagonista de la Europa de los preparativos de la Segunda Guerra Mundial, con
los esfuerzos geoestratégicos del gran capital por contener el avance y
consolidación en Europa de la experiencia socialista: el surgimiento del
Fascismo, del Nazismo. Padeció en carne propia la Guerra Civil Española
(1936/1939) la Segunda Guerra Mundial (1939/1945) y con ella la entrada a la
llamada Era Atómica, los procesos de descolonización de los años 50, Las
Guerras en Indochina, la Revolución Cubana, la Guerra Fría, las crudas
expresiones del Neocolonialismo en nuestra américa (República Dominicana
1916/1924 y 1965/1966, Ocupación de Haití 1915, Ocupación del Nicaragua 1926, Panamá
1918, Derrocamiento de Arbenz en Guatemala 1954, Ataques a Revolución Cubana
1960 y 61, derrocamiento del presidente de Brasil Joao Goulart 1964), Asesinato
del Che Guevara en Bolivia 1968, cruento golpe de Estado contra Salvador
Allende en Chile 1973)
El contexto inmediato de su
vida infantil y juvenil estuvo signado, según confiesa el poeta, por la lluvia
Austral, la selva, la frontera, la tuberculosis, la timidez, la pobreza.
Podemos resaltar entre los
factores y personas que influyeron en el forjamiento de su condición de
luchador revolucionario, internacionalista y solidario:
La lectura de la historia de
la tierra donde se crió de la mano de Don Alonso de Ercilla, autor de la
Araucana. En esta lectura conoció la gesta heroica de los indígenas en
resistencia al invasor español, su condición recia, “capaz de soportar fríos
mortales, hambre y calor” en tiempos de guerra.
Su abuelo, José Angel Reyes,
campesino con pocas tierras y muchos hijos.
Su Padre, José del Carmen
Reyes, quien salió muy joven de las tierras paternas y trabajó de obrero en los
puertos de Talcahuano y luego conductor de tren lastrero.
Su madre de crianza doña
Trinidad Candia Marverde a quien denominó: “el ángel tutelar de mi infancia”
Las lecturas infantiles y juveniles
de Búfalo Bill, de quien dijo no gustarle porque asesinaba indios. Y de Emilio
Salgari, escritor italiano de novelas de aventura, en especial Sandokan.
La poetisa chilena Gabriela
Mistral quien lo llevó, según él dijo, a la lectura de los clásicos rusos: Tolstoi,
Dostoievski, Chejov. Incluso estos autores rusos pueden ser considerados como
influyentes en la formación de Neruda.
El poeta francés Charles
Baudelaire, cuya obra estuvo traduciendo.
Destacada influencia en la
conformación del luchador social tendría el pensamiento anarquista libertario de
la que en algún momento confiesa siempre permaneció si desconfianza en las
formas del Estado. Autores como Greg Dawes y Jaime Concha incluso identifican
en el análisis de sus poesías rastros del ideario anarquista. Así se recoge su
participación como corresponsal en Temuco de la revista de la Federación de
Estudiantes Chilenos “Claridad”, de la que se declaró “militante político y
literario”.
En 1921 se incorpora a los
estudios universitarios en la ciudad de Santiago de Chile, experiencia en la
que comparte vida bohemia de poeta y vida de militante político y literario
bajo el liderazgo de José Santos González Vera, de Manuel Rojas y Alberto Rojas
Jiménez, intelectuales y luchadores de pensamiento y militancia anarquista en
el Federación de Estudiantes de Chile (FECH). Con especial influencia en Neruda
se menciona el asalto a la Casa de la Federación de Estudiantes por parte de la
llamada “juventud dorada” (los hijos de la oligarquía) que trajo entre sus impactos
el arresto, suplicio y muerte de Domingo Gómez Rojas “Joven esperanza de la
poesía chilena”. Así pues, los autores reconocen que la llamada generación del
año 20 en la cual se incorpora Neruda, estuvo marcada por el pensamiento
libertario, en especial el movimiento estudiantil, los intelectuales y
artistas.
De la conflictividad de los
años 20 el propio Neruda destaca en la página 64 de Confieso que he vivido “Los
estudiantes apoyábamos las reivindicaciones populares y éramos apaleados por la
policía en las calles de Santiago. A la Capital llegaban miles de obreros
cesantes del salitre y del cobre. Las manifestaciones y la represión
consiguiente teñían trágicamente la vida nacional”
Muy pronto, en 1927, de
apenas 23 años entra en la vida diplomática, inicialmente en Birmania, luego
Singapur y posteriormente, a inicio de los años 30 en España, lo que le permite
relacionarse con gran parte de la intelectualidad elite tanto de Europa como de
Latinoamérica, destacando entre otros a: García Lorca, Rafael Alberti, Miguel
Hernández, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, José
Bergamín.
En esa estadía en España es
testigo de los pocos años del experimento republicano de ese país ibérico (14
abril 1931/ 01 abril 1939), el cual avanzó en temas como la Reforma Agraria, el
divorcio, la autonomía de las regiones (Cataluña, País vasco, Galicia, etc.),
pero tuvo como factor de mayor resistencia la política del Estado frente a la
iglesia Católica.
El 18 de julio de 1936, a
partir del levantamiento armado del general Francisco Franco contra la
República. En palabras del poeta: “La revista debía aparecer el 19 de julio de
1936, pero aquel día se llenó de pólvora la calle. Un general desconocido,
llamado Francisco Franco, se había rebelado contra la República en su
guarnición en África”. De allí el mayor dolor sufrido por Neruda habría sido el
asesinato de García Lorca en Granada: “Y de ese modo la guerra de España, que
cambió mi poesía, comenzó para mí con la desaparición de un poeta.”
Como muestra del material
con el que estaba hecho su espíritu, Neruda rompió con sus prácticas la
neutralidad que le exigía su condición de diplomático. Escribió su libro
“España en el corazón”, participó activamente en la defensa de la República
Española.
Allí se fortaleció su
militancia solidaria con ese proceso y ese pueblo mancillados por las alianzas
de la derecha internacional, en su afán de contener el avance de los procesos
de democracia socialista en el mundo. Junto con otros intelectuales
progresistas tomaron iniciativas solidarias como la creación del Grupo
hispanoamericano de ayuda a España y la divulgación de una publicación de
poesía, junto a la intelectual británica Nancy Cunard, a la que denominaron
“Los Poetas del Mundo Defienden al Pueblo Español”, anunciando que los recursos
recaudados serían destinados a la solidaridad con el pueblo español. Así mismo
junto a su compañera de aquella época, Delia del Carril, convocaron y
organizaron un Congreso de Escritores antifascistas en Madrid y Valencia,
España. Participaron entre otros: Antonio Machado, Octavio Paz, Rafael Alberti,
Nicolás Guillen, Vicente Huidobro, como parte de los 110 delegados de unos 28 países.
Pero también como habría de confesarlo, fue en España que se distanció de la
corriente de pensamiento y acción anarquista para enlistarse en la corriente
comunista. Como él diría: “Aunque el carnet de militante lo recibí mucho más
tarde en Chile, cuando ingresé oficialmente al partido, creo haberme definido
ante mi mismo como comunista durante la guerra en España (…) Mientras esas
bandas (refiriéndose a los anarquistas españoles) pululaban en la noche ciega
de Madrid, los comunistas eran la única fuerza organizada que creaba un
ejército para enfrentarlo a los italianos, a los alemanes, a los moros y a los
falangistas. Y eran, al mismo tiempo la fuerza moral que mantenía la
resistencia y la lucha antifascista”.
Pero la mayor de las hazañas
militantes y solidarias la constituiría el esfuerzo por lograr que cientos de
españoles republicanos huyeran de las huestes fascistas, luego de su triunfo
militar. Habían muerto más de un millón de españoles, entre ellos mi abuelo
Regino Deza, caído en batalla en defensa de la República, y habían huido miles
cruzando la frontera hacia Francia, para luego ser apresados y recluidos en
campos de concentración.
El año 1939, con nuevo
gobierno en Chile, del Frente Popular, le asignan la misión especial de
rescatar y sacar hacia América miles de españoles presos en Francia, lográndolo
no sin enormes obstáculos provenientes de las resistencias de las fuerzas
derechistas de su propio país e internacionales. Así en una embarcación llamada
Winipeg logra embarcar para Chile unos dos mil refugiados españoles rumbo a
Chile. En esos mismos días estalla la Segunda Guerra Mundial. Gran hazaña que
siempre le enorgulleció.
Con posterioridad fue
nombrado Cónsul General en México, lo que ejerció hasta cansarse de la vida
diplomática, sobre todo de lo que denominó “absurdas pretensiones racistas de
algunas naciones sudamericanas, productos ellas mismas de múltiples
cruzamientos y mestizajes, es una tara de tipo colonial”.
En el año 45, producto de
las alianzas políticas es nombrado senador de la República de Chile. Desde ese
puesto de lucha se dedica a acompañar la lucha de los trabajadores organizados
en sindicatos por sus derechos laborales, no sin la extrema oposición de los
dueños del capital, quienes no dudarían de utilizar las fuerzas armadas para
impedirlo. Cuenta Neruda: “me acostumbré en aquellas largas giras a alojarme en las pobrísimas casas, casuchas o cabañas de
los hombres del desierto” y esos caminos lo llevaron a ingresar oficialmente al
partido comunista Chileno el 15 de julio de 1945.
Luego sufrió la traición,
que típicamente ocurre en nuestros países latinoamericanos de hombres electos
con el apoyo popular para luego transformarse a partir de los halagos y
presiones de los sectores dominantes y de la diplomacia estadounidense. Así
desde el gobierno electo con los votos de los comunistas fue rápidamente
ilegalizado el partido comunista, siendo obligado a ir a la clandestinidad por
más de año y medio, y al exilio a principios de 1949 nuestro poeta luchador
social. “Mis discursos se tornaron violentos y la sala del senado estaba
siempre llena para escucharme. Pronto se pidió y se obtuvo mi desafuero y se
ordenó a la policía mi detención”.
En el destierro recorrió
invitado por diversas organizaciones a recorrer la Unión Soviética, la India,
China, Italia. Regresa a Chile en el 52 y se dedica su obra poética en privado
hasta el 57.
Llama la atención su
autocritica de finales de los años 50 cuando de regreso a China en plena
revolución cultural manifiesta la repulsa que le causa el culto a la
personalidad, tal cual se practicó con el Stalin de la segunda guerra mundial y
que él compartió por considerarlo “como el vencedor avasallante de los
ejércitos de Hitler…”, pero que luego habría degenerado enigmáticamente, por lo
que rechazaba como píldora amarga que no estaba dispuesto a volver a tomar la
sustitución de un hombre por un mito, tal cual lo estaba observando en la China
revolucionaria, así como toda la revisión de las llamadas desviaciones
derechistas de muchos militantes chinos que fueron juzgados y sometidos al
escarnio y el ostracismo. Claramente Neruda no compartió tales políticas
autoritarias.
En el año 58 intentó hacer
una escala en Venezuela pero según él contó su desembarco fue impedido por
enorme cantidad de soldados enviados por el tirano favorito del Departamento de
Estado, Pérez Jiménez, quién muy pronto estaría depuesto y exiliado en Miami.
En 1952 es reconocido en la
Unión Soviética con el Premio Lenin de la Paz y el Stalin de l y en el año 1971
el nobel de la paz. En Chile le fue concedida la medalla Recabarren, destinada
a los mejores militantes del partido comunista.
Cultivó amistad con Fidel
Castro, el Che Guevara, Gabriel García Márquez, Miguel Otero Silva. Consideró a
la revolución cubana como la esperanza hecha realidad, defendiéndola en los
diferentes espacios en los que le tocó intervenir.
En el año 1969 le
correspondió el honor de ser designado por el Partido Comunista Chileno como su
candidato presidencial, oportunidad que aprovechó para contribuir de manera
significativa a la unidad de las izquierdas que se encontraban en pugna en su
país, unidad que se construyó alrededor de la figura de Salvador Allende,
candidato al que había apoyado las anteriores oportunidades en que se había
postulado y que ciertamente contaba con su apoyo y amistad.
Acompañó con pasión al
gobierno socialista y democrático presidido por Salvador Allende, sirviéndole
como Embajador en Francia. Sufrió las campañas de odio que saturaron Chile
contra la revolución cubana, contra los comunistas, contra los soviéticos,
contra la paz y la humanidad. Propaganda fascista lanzando la amenaza y el
miedo.
En 1973 fue una de las
víctimas de la reacción fascista propulsada por el imperialismo norteamericano
y ejecutada por el ejército chileno en nombre de los partidos de la derecha,
las transnacionales y la gran burguesía. Estuvo convencido de que a su
presidente y amigo lo asesinaron por la nacionalización del cobre.
Y como dijo Alí Primera: “era
mucho poeta para sobrevivir al hecho”, falleciendo 12 días después del cruento
golpe de estado del 11 de setiembre de 1973.
Termino este homenaje respondiendo
las preguntas con las que inicié esta reflexión: ¿por qué pensó Neruda como
pensó? ¿Qué fuerzas históricas moldearon su discurso en tanto tal, incorporando
sus prácticas y sus luchas? Estoy convencido de que nuestro poeta
revolucionario Pablo Neruda fue un revolucionario a carta cabal, un hombre de
pensamiento y acción, que nos legó una obra y un gran ejemplo. Fue un joven
anarquista cuando ser revolucionario en su país era serlo. Se convenció de la
necesidad de la lucha organizada y de la militancia disciplinada y se hizo
comunista hasta el fin de sus días. Fue un demócrata ejemplar pero que comprendía
el derecho de los pueblos a la rebelión cuando fuera sometido a la tiranía. Fue
un convencido de la necesidad del socialismo como camino creativo a la
emancipación de nuestra América latina, siempre de acuerdo a las condiciones
propias de la realidad de cada uno de nuestros países. Fue un convencido anti
imperialista, que denunció la agresiva política norteamericana de gran garrote
apoyando las dictaduras militares en nuestro continente.
No dudo ni por un segundo
que así como se batió en defensa de la República española y de la revolución
cubana, estaría hoy al lado de los bolivarianos defendiéndonos de los viles
ataques de los herederos de su despreciado Nixon.
Honor y Gloria a Pablo
Neruda!
Valencia, 20 de julio de
2018
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