Es difícil escribir un
análisis coyuntural sin hacer referencia a la terrible crisis económica
financiera que azota al mundo capitalista. Parece incluso consensual la idea de
que el origen de tal crisis se ubica en la incontrolable deshonestidad y
avaricia de los líderes financieros occidentales. En nuestro país los medios masivos
controlados por la contra revolución han minimizado la situación bursátil, la
quiebra de numerosos bancos y por el contrario apuntan a apologizar la caída de
los precios petroleros y el fracaso de la política económica del actual
gobierno. Pero la dura realidad viene demostrando que han sido tomadas a tiempo
las medidas pertinentes para tomar distancia de las pretéritas posiciones de
extrema dependencia de nuestra economía con respecto a la norteamericana. Por
una parte la acertada política petrolera que dio como resultado el
relanzamiento de la OPEP y por ende la recuperación de los precios petroleros
hasta niveles aceptables para los países productores y exportadores. Sin
embargo, los inmorales operadores de las grandes finanzas se las han arreglado
para distorsionar el referido mercado petrolero creando instrumentos
financieros que representan la negociación de petróleo a futuro, los cuales son
manejados dentro de la mas grosera de las especulaciones financieras a fin de
producir ingentes ganancias a los “inversionistas” que juegan a una especie de
lotería sin importarles el exagerado empuje que le han dado a la inflación
mundial. Por otro lado, se asumió como política el desvincular las reservas
financieras venezolanas de los bancos norteamericanos colocándolas a buen
resguardo en la banca suiza, mientras que una importante proporción se invierte
en desarrollo infraestructural y relanzamiento de nuestra economía, así como
pago de la ingente deuda social. Otro factor que es relevante es la apertura de
acuerdos comerciales con gran parte del mundo, con especial énfasis en Irán,
Rusia, China, Portugal, Bielorusia. No podemos asegurar que quedaremos inmunes
a una crisis que se dibuja con un carácter global, pero es evidente que
tendremos la suficiente fortaleza y estabilidad como para resistir el coletazo
de este huracán financiero. Allá aquellos que apostaron y siguen apostando a
llevarse su capital financiero al norte, hoy seguramente estarán arrepentidos
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