Al escribir el
presente artìculo aun no habia culminado el proceso electoral correspondiente a
las elecciones de Gobernadores y Alcaldes. Sin embargo, ya se puede vislumbrar
que ha sido un proceso ejemplar en el sentido de que los electores han
participado de manera ordenada y consciente, cívica y pacífica. Probablemente
al entregar los resultados se vislumbre el cambio del mapa polìtico nacional
pero indiscutiblemente habremos ganado todos los venezolanos, pues quedan
derrotados quienes siembran la zozobra y la desconfianza. El sistema electoral
asumido por el Poder Electoral ha demostrado ser transparente, eficiente y
eficaz, muy al contrario de lo que ocurre con otros sistemas electorales que
han sido puestos en pràctica en los ùltimos dìas. Me refiero a las elecciones
norteamericanas y a las elecciones de autoridades universitarias de la
Universidad de Carabobo. En el primero de los casos las elecciones de segundo
grado que excluyen a gran parte de la poblaciòn que en cualquier otro paìs
libremente podrìan tener su derecho a votar. La democracia norteamericana no ha
incorporado la universalidad como criterio de derecho politico a ser elector
por lo que las grandes mayorias e incluso mantienen la institucion de los
colegios electorales que terminan sustituyendo con su voluntad la voluntad
popular. En el caso de las elecciones universitarias ocurre algo similar: no
hay igualdad ni universalidad en el derecho al voto. En un acto que no tiene
ningun carácter academico sino exclusivamente politico, se niega a gran parte
de la comunidad universitaria la posibilidad a la participaciòn. En este caso
se mantiene una institucion de carácter semi feudal que denominan “claustro
universitario” el cual se reserva el derecho electoral. Entre los miembros de
la comunidad unicersitaria que son excluidos tenemos a empleados y obreros,
quienes hacen vida activa en esta organización pero son invisibles en cuanto a
decisiones de gran importancia. Otros de los excluidos son los docentes que no
hayan alcanzado el escalafon de asistente, es decir que las decenas de
profesores contratados u ordinarios con escalafon de instructor se presentan
tambien como invisibles en las grandes decisiones universitarias. Asì mismo,
los estudiantes adquieren el derecho de votar solo con inscribirse en el primer
semestre y los profesores jubilados, aun cuando ya no tengan relaciòn alguna
con la vida universitaria tienen derecho a votar y de hecho por su cuantia
tienen un peso importante en la decision electoral. Evidentemente la democracia
universal, participativa y protagònica no ha llegado a nuestra universidad.
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Sociólogo
angeldezaemilio@gmail.com
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