Una de las tareas pendientes del
proceso de cambios que construimos tiene que ver con el exceso en la sed de
enriquecimiento a muy corto plazo que muestran innumerables miembros del sector
comercial. La explotación del hombre por el hombre no se detiene en el pago de
salarios miserables a cambio de la fuerza de trabajo convertida en barata
mercancía. El estimulo a la avaricia es considerado por los teóricos del
capitalismo una de las fuerzas necesarias para el crecimiento económico. Es así
como en términos de los analistas económicos la sociedad debe promover altas
tasas de ganancia para así provocar un mayor crecimiento de la inversión y por
ende generación de riqueza. No es que este mal que quien invierte espere que se
reproduzca razonablemente lo que ha puesto en juego, pero aspirar la
reproducción en varios cientos por cientos se convierte en una de las formas
más claras de explotación a otros seres humanos. Siendo que el socialismo es
considerado como la aspiración social de superación de las injusticias
derivadas del capitalismo, especialmente de su versión más salvaje, se hace
necesario que la sociedad controle los groseros niveles de ganancias de
actividades comerciales. Lo que propongo ni siquiera es un invento socialista,
por el contrario ya en otros países capitalistas se controlan las ganancias
comerciales y existen industrias transnacionales que operan en Venezuela que
controlan el margen de ganancia obtenido por sus proveedores para evitar el excesivo
encarecimiento de sus insumos. Por otra parte, los avances informáticos así
como el fortalecimiento del control tributario ejercido por el SENIAT
permitirían que se establecieran, en protección a los consumidores, las redes
de estructuras de costos de los bienes y servicios transados en el mercado. El
socialismo requiere la construcción de una nueva ética pero también de una
nueva institucionalidad que regule los excesos en el establecimiento de los
precios, y que mejor momento que una reforma constitucional para que esta lucha
contra la injusticia social abarque la eliminación de esta forma de explotación
social.
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