No creo que engañe a
nadie el bloque de eurodiputados de derecha cuando se pronuncian contra la
medida soberana de la Contraloría General de la República Bolivariana de Venezuela
de inhabilitar a quienes han cometido irregularidades en la administración
pública, independientemente de su filiación política. Ellos acusan a nuestro
gobierno de atentar contra los derechos políticos de aspirantes a ser electos
en cargos de elección popular bajo la supuesta razón de impedir a opositores
acceder a espacios de poder. En la práctica, tal decisión deja brillar la gran
hipocresía de quienes prefieren defender a los presuntos corruptos y malos
administradores de los bienes públicos mientras se hacen la vista gorda ante
evidentes violaciones de los derechos humanos ejecutadas por la derecha
boliviana en su intento de derrocar al legítimo gobierno constitucional
mediante acciones violentas que acabaron con la vida de indígenas y campesinos.
Así mismo, hacen mutis ante la arremetida violenta del gobierno colombiano
contra los indígenas de ese país que se han cansado de los atropellos del
gobierno y los paramilitares. La denunciada declaración del europarlamento, o
más certeramente de la minoría derechista que está enquistada en él, forma
ciertamente de la orquestada campaña de las fuerzas ultrareaccionarias por
tratar de acabar con las esperanzas de los ciudadanos del mundo que ven en el
socialismo del siglo XXI una salida válida ante la crisis del capitalismo
neoliberal. No es por casualidad que junto a esta noticia se publique la que
hace referencia a una supuesta sanción a la Compañía Anónima Venezolana de la
Industria Militar (CAVIM) por parte del gobierno norteamericano bajo la
acusación de que estaríamos proveyendo a Irán, Siria o Corea del Norte de
elementos tecnológicos que les permitirían acceder a la construcción de armas
de destrucción masiva. Es realmente insólita tal afirmación cuando es público y
notorio que Venezuela no posee tecnologías tan sofisticadas y que por el
contrario somos importadores de gran parte de nuestros elementos de defensa,
pero lo importante para ellos no es que sea cierto o no, sino la creación de
corrientes de opinión que justifiquen una intervención armada. Sino lo creen
solo recuerden la campaña previa a la invasión a Irak en la cual fabricaron
groseramente informes de inteligencia acerca de la existencia de armas de
destrucción masiva en suelo iraquí, que los hechos se encargaron de
desmentir.
* Sociólogo
angeldezaemilio@gmail.com
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