En la última semana
ocurrieron al menos tres procesos electorales cuya significación vale la pena
comentar. Uno de ellos de trascendencia mundial, ya que se trata de la elección
del primer mandatario de la potencia militar mas importante de estos tiempos.
Muchas personas se encuentran ilusionadas con el triunfo de Barak Obama, pues
se trata del primer afrodescendiente en ejercer tan importante magistratura. Es
imposible no emocionarse viendo la alegría del pueblo norteamericano al ver
derrotado el continuismo de los halcones de la ultraderecha imperial, expresado
esto en las lágrimas del reverendo Jesse Jackson quien acompañó decididamente
esta candidatura. Ya la elección de Obama puede interpretarse como un signo del
cambio epocal, pues en tiempos aun cercanos era imposible imaginarse que una
expresión de las minorías étnicas ocupara el salón oval de la Casa Blanca. No obstante es
necesario no emborracharse de ilusiones y poner mucha atención a lo que son las
estructuras del poder en la sociedad norteamericana, e incluso los rasgos de la
ideología dominante que aun en los excluidos ha prendido profundamente, por lo
que no es de extrañarse escuchar las declaraciones de un afrodescendiente
expresando su esperanza de que EEUU recupere su “sitial”, que en otras palabras
sería el de potencia hegemónica. Tal preocupación se agudiza cuando conocemos
de primeras declaraciones del presidente electo en las que reafirma el apoyo,
que como senador le había negado, al TLC con Colombia, por el atropello que en
ese país se hace de los derechos humanos con el sistemático asesinato de
sindicalistas y líderes opositores. Así mismo, mostrando talante guerrerista
frente al programa de desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos de Irán.
También es importante resaltar que en la nación que se autodenomina defensora
de la democracia occidental, el sistema electoral se mantiene en condiciones
que excluye a gran parte de la población de ser elector por no poseer
propiedades inmobiliarias o no estar al
día con los impuestos, además de ser un sistema de segundo grado en el cual los
llamados colegios electorales se apropian de la voluntad popular y la canalizan
en función de sus propios intereses. Es probable que se abran tiempos de
cambios pero corresponderá al pueblo norteamericano apuntalar sus luchas por
transformar la sociedad norteamericana en verdaderamente respetuosa de la
autodeterminación de los pueblos.
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Sociólogo
angeldezaemilio@gmail.com
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